Santo Domingo, RD.-. El aumento de las importaciones de alimentos está generando preocupación entre productores agrícolas y dirigentes del sector, que advierten sobre sus posibles efectos en la producción local, el empleo rural y la economía de las provincias agrícolas.
Adriano de Jesús Sánchez Roa, economista, político y secretario de Asuntos Agropecuarios del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), abordó el tema durante una entrevista en el programa Al Mediodía, transmitido de 12:00 del mediodía a 2:00 de la tarde por el canal 14.
Sánchez Roa sostuvo que República Dominicana enfrenta una creciente dependencia de alimentos importados y afirmó que el país está adquiriendo en el exterior productos que, por sus condiciones agrícolas, podría producir localmente.
Entre los productos que mencionó figuran habichuelas, guandules, maíz, cebolla, papa, ajo, coco, batata, plátano y carnes.
El dirigente agropecuario estimó que las importaciones de alimentos podrían alcanzar unos US$6.000 millones en 2026, una proyección que deberá ser contrastada con las estadísticas oficiales de comercio exterior.
El arroz, en el centro del debate

El arroz ocupa un lugar central en el planteamiento de Sánchez Roa. El cultivo es uno de los principales rubros agrícolas del país y genera actividad económica y empleo en varias provincias.
Según explicó, las importaciones pueden aumentar la oferta disponible para los consumidores, pero también pueden presionar los precios que reciben los productores dominicanos cuando los productos extranjeros llegan al mercado a menores costos.
“El productor, cuando tiene la alternativa del importado, queda marginado”, afirmó Sánchez Roa durante la entrevista.
El economista también cuestionó el mecanismo utilizado para administrar determinadas importaciones agrícolas. Explicó que anteriormente algunos contingentes eran asignados mediante procesos de subasta y que posteriormente se modificó el sistema, otorgando mayor participación al Ministerio de Agricultura.

A juicio de Sánchez Roa, ese cambio habría favorecido los incentivos para importar frente a los destinados a fortalecer la producción nacional.
Costos de producción y competitividad

Sánchez Roa planteó que el problema no debe enfrentarse únicamente mediante restricciones a las importaciones. A su entender, República Dominicana necesita reducir los costos de producción para que sus agricultores puedan competir en mejores condiciones.
Entre los factores que inciden sobre el productor citó los combustibles, los insumos y otros costos asociados a la actividad agrícola.
El dirigente también señaló que el Estado ha implementado mecanismos de apoyo económico para compensar parte de esos costos. En el caso del arroz, afirmó que los productores han recibido ayudas destinadas a aliviar la presión sobre sus estructuras de costos.
El debate cobra especial relevancia ante los compromisos comerciales asumidos por República Dominicana con Estados Unidos y países centroamericanos. Sánchez Roa sostuvo que el país debe acelerar las medidas para elevar la productividad y preparar al productor nacional para competir bajo esas condiciones.
Una dependencia que trasciende al arroz
Para Sánchez Roa, el problema de las importaciones no se limita al arroz. Durante la entrevista señaló que República Dominicana dispone de tierras y condiciones climáticas que permitirían incrementar la producción de alimentos y, además de abastecer el mercado interno, ampliar sus posibilidades de exportación.
El planteamiento coloca sobre la mesa el desafío de equilibrar dos objetivos: mantener una oferta de alimentos a precios competitivos para los consumidores y preservar una base productiva nacional capaz de generar empleos e ingresos en las zonas rurales.
Sánchez Roa también vinculó el debate con las disrupciones internacionales provocadas por la pandemia de COVID-19 y la guerra entre Rusia y Ucrania, acontecimientos que alteraron las cadenas globales de suministro y los mercados de alimentos, energía y materias primas.
A su juicio, esas coyunturas demostraron la necesidad de fortalecer la producción local y reducir la vulnerabilidad frente a las fluctuaciones de los mercados internacionales.
Impacto sobre el empleo rural
El dirigente agropecuario sostuvo que el impacto de las importaciones puede extenderse más allá del productor y alcanzar a factorías, transportistas, comerciantes y trabajadores vinculados a las cadenas de producción y comercialización.
Sánchez Roa mencionó una estimación de alrededor de 180.000 empleos menos hacia 2025 asociados, según su planteamiento, a productos que dejaron de producirse localmente. Esta cifra requiere verificación independiente antes de ser considerada una estadística establecida.
La discusión sobre las importaciones agrícolas, por tanto, trasciende el precio de los alimentos. También involucra la capacidad del país para mantener actividad económica en las provincias productoras, generar empleo rural y fortalecer su seguridad alimentaria.
Para Sánchez Roa, una política agrícola de largo plazo debe combinar reducción de costos, aumento de productividad y mejores condiciones para que los productores dominicanos puedan competir en el mercado nacional y desarrollar oportunidades de exportación.

Por: Ana Celia Castillo