Teherán/Washington.- Una segunda ronda de negociaciones entre las delegaciones de Estados Unidos e Irán podría llevarse a cabo la próxima semana.
Anteriormente, el presidente estadounidense Donald Trump había anunciado que el diálogo se reanudaría entre el jueves y el viernes en Islamabad, la capital de Pakistán.
El primer encuentro tuvo lugar el pasado sábado durante más de 21 horas, pero no se llegó a ningún acuerdo para alcanzar la paz en Medio Oriente.
Irán exige tener el control del estrecho de Ormuz, que el cese al fuego se extienda a Líbano, que se descongelen las cuentas embargadas a raíz de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel, y que se le otorgue una compensación por los daños ocasionados en su territorio.
Estados Unidos plantea, como parte de sus exigencias, que Irán renuncie al desarrollo de un programa nuclear y proceda a la reapertura del estrecho de Ormuz.
En medio de las tensiones causadas por la guerra, Irán ha mantenido contacto con China y Japón, ante las expectativas del próximo encuentro con Estados Unidos.
Trump informó el martes que «un acuerdo con Irán está muy cerca».
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, mantuvo un diálogo con sus homólogos de China y Japón, así como con el jefe del Ejército de Pakistán.
El canciller de la República Islámica se comunicó telefónicamente el miércoles con su homólogo de China, Wang Yi, y advirtió que «la situación actual ha alcanzado una etapa crítica de transición de la guerra a la paz, y se abre una ventana para la paz».
«China apoya el mantenimiento del impulso del alto el fuego y las negociaciones, lo cual redunda en el interés fundamental del pueblo iraní y es también la expectativa común de los países de la región y de la comunidad internacional», dijo el canciller en un comunicado publicado por la Cancillería china.
«China está dispuesta a seguir promoviendo la distensión y la mejora de las relaciones entre los países de la región», agregó el ministro chino, quien también señaló que su país podría «desempeñar un papel constructivo para lograr, en última instancia, una paz y estabilidad duraderas en Oriente Medio», se indicó en el documento.
En su conversación con el canciller de Irán, el ministro de Exteriores de Japón, Toshimitsu Motegi, precisó que «lo más importante» es preservar el alto el fuego acordado, así como avanzar «hacia la desescalada, incluyendo la garantía de seguridad en la navegación por el estrecho de Ormuz».
Por su parte, Araqchí instó a la comunidad internacional a adoptar un enfoque responsable para evitar que la situación actual se agrave aún más, en referencia a «la inseguridad generada en Ormuz como consecuencia directa» de la ofensiva estadounidense e israelí.
China es el principal socio comercial de Irán y uno de sus aliados más influyentes. Este país ha condenado la guerra desde la ofensiva de EE. UU. e Israel contra Irán, que comenzó el pasado 28 de febrero.
Por su parte, Japón es uno de los principales aliados de Estados Unidos en Asia-Pacífico, pero ha rechazado participar en el despliegue de buques militares para garantizar la seguridad de la navegación en Ormuz.