Teherán, Irán.-. Tres buques cargados de petróleo que eran movilizados por el estrecho de Ormuz fueron atacados por el régimen, lo que ocurre horas después de que el presidente de Estados Unidos anunciara la extensión del cese el fuego para facilitar negociaciones de paz que se desarrollarán con la mediación de Pakistán, en su capital Islamabad.
Dos de esos cargueros fueron confiscados por el gobierno islámico.
Los ataques se materializaron cerca de Omán, según ha señalado Irán. Se alega de que la tripulación de los cargueros son atendieron las instrucciones para sus paso por ese corredor.
Entre los buques atacados se encuentra el Epaminondas, de propiedad griega y bandera liberiana, mientras navegaba en aguas internacionales.
Previamente, el barco era por un buque de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) y, posteriormente, se produjo el ataque con disparos que causaron daños.
La Marina de la Guardia Revolucionaria de Irán incautó dos de los tres buques atacados en la mañana del miércoles.
El régimen denuncia que hubo «violaciones marítimas».
Los buques MSC Francesca y Epaminondas se encuentran en las costas iraníes, bajo la acusación de «operar sin la autorización requerida y por manipular los sistemas de navegación».
El diálogo
En Islamabad, capital de Pakistán, se concentra la expectativa sobre una posible segunda ronda de negociaciones entre delegaciones de Estados Unidos e Irán, con el conflicto del estrecho de Ormuz como el punto clave.
Hasta tanto, el presidente estadounidense Donald Trump ha anunciado una prórroga indefinida de la tregua.
El régimen iraní ha expresado su negativa a volver al diálogo.
Sin embargo, el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, ha asegurado que «espero sinceramente que ambas partes sigan respetando el alto el fuego y puedan concluir un acuerdo de paz integral durante la segunda ronda de conversaciones programada en Islamabad para poner fin definitivamente al conflicto».
De su lado, Trump ha afirmado que la tregua continuará hasta que Irán presente una propuesta unificada para poner fin al conflicto de forma definitiva.