Concepción Bona, María de Jesús Piña, María Trinidad Sánchez e Isabel Sosa destacan entre las mujeres vinculadas a los primeros pabellones dominicanos
Por Ana Celia Castillo
Santo Domingo, RD.-. La bandera dominicana nació como parte del proyecto independentista encabezado por Juan Pablo Duarte y, antes de convertirse en uno de los principales símbolos de la República, pasó por las manos de varias mujeres vinculadas a la causa patriótica.
La historia oficial reconoce entre ellas a Concepción Bona, María de Jesús Piña, María Trinidad Sánchez e Isabel Sosa, cuyos nombres están asociados a la confección de la primera bandera nacional que acompañó el nacimiento de la República Dominicana.
La Presidencia de la República señala que Juan Pablo Duarte concibió el diseño original y que varias mujeres participaron en su confección.
En 2026 se cumplen 182 años de la proclamación de la independencia, pero la historia de la enseña nacional comenzó seis años antes, cuando La Trinitaria definió los símbolos de la nación que sus integrantes aspiraban a crear.
Un símbolo concebido por Duarte
La bandera fue ideada por Juan Pablo Duarte y quedó vinculada desde el inicio al juramento de los trinitarios del 16 de julio de 1838, que contemplaba un pabellón tricolor, con cuadros encarnados y azules atravesados por una cruz blanca.
La Presidencia de la República atribuye a Duarte la concepción del diseño original y señala que el 16 de julio de 1838 obtuvo la aprobación de los trinitarios para su confección. Según la misma fuente, Duarte colocó una franja azul en la parte superior, otra roja en la inferior y la cruz blanca en el centro.
Pero convertir aquella idea en un objeto que pudiera ondear en las calles requería también el trabajo de quienes confeccionaran el pabellón.
Y ahí aparecen las mujeres.
La Presidencia dominicana señala que la primera bandera fue confeccionada por varias mujeres, entre ellas Concepción Bona, María Trinidad Sánchez, María de Jesús Piña e Isabel Sosa.
Concepción Bona y María de Jesús Piña
Entre los nombres más estrechamente vinculados a la primera bandera figura el de Concepción Bona, nacida en Santo Domingo en 1824.
Una investigación de Manuel A. Machado Báez, publicada en la revista Clío de la Academia Dominicana de la Historia, recoge la tradición según la cual la primera bandera izada en la Puerta del Conde fue bordada por Bona y señala que su prima María de Jesús Piña la acompañó en esa tarea.
El estudio se apoya, a su vez, en testimonios historiográficos anteriores.
La atribución a Bona, por tanto, forma parte de una tradición historiográfica ampliamente difundida, pero la historia de la primera bandera no debe reducirse a un solo nombre.
La propia documentación oficial dominicana reconoce la participación de varias mujeres en su confección.
Ese matiz resulta importante porque permite comprender que la independencia fue un proceso colectivo y que la creación de sus símbolos también involucró a mujeres.
María Trinidad Sánchez, más allá de la bandera
María Trinidad Sánchez ocupa un lugar particular en esta historia.
Su nombre está asociado no solo a la confección de la primera bandera, sino también a la lucha por la independencia. Las fuentes oficiales la incluyen entre las mujeres que participaron en la elaboración de la enseña nacional.
Su trayectoria, sin embargo, desborda ese episodio. Sánchez estuvo vinculada a la causa independentista y se convirtió en una de las figuras femeninas más recordadas de aquel proceso.
El 28 de febrero de 1845, la ciudad de Santo Domingo fue escenario de uno de los episodios más dolorosos de los primeros años de la República.
En el cementerio de la ciudad fueron ejecutados, por disposición de la Comisión Militar de la Plaza, la patriota María Trinidad Sánchez, figura destacada de la lucha por la Independencia, junto a José del Carmen Figuereo, Andrés Sánchez —sobrino de María Trinidad y hermano de Francisco del Rosario Sánchez— y Nicolás de Bari.
La fecha del fusilamiento ha sido objeto de una discrepancia historiográfica, pues durante años distintas fuentes la situaron el 27 de febrero. Sin embargo, el Archivo General de la Nación reproduce una investigación que señala que el acta de defunción conservada en la Catedral de Santo Domingo permite establecer el 28 de febrero de 1845 como fecha del fusilamiento.
La referencia a esta ejecución también aparece en un texto de Vetilio Alfau Durán publicado en Listín Diario el 24 de junio de 1969, citado posteriormente por estudios históricos.
En ese texto se señala que María Trinidad Sánchez, José del Carmen Figuereo, Andrés Sánchez y Nicolás de Bari fueron ajusticiados el 28 de febrero de 1845 en el cementerio de la ciudad de Santo Domingo, en virtud de una sentencia dictada por la Comisión Militar de esta Plaza.
Aquella sentencia no solo cobró la vida de cuatro dominicanos, sino que dejó una profunda herida en la memoria nacional. Con el paso de los años, el sacrificio de María Trinidad Sánchez y de sus compañeros ha permanecido como símbolo de valentía, patriotismo y entrega a los ideales de libertad que marcaron los primeros años de la República.
La noche de la independencia
El 27 de febrero de 1844, el movimiento independentista pasó de la conspiración a la acción. El trabucazo de Ramón Matías Mella en la Puerta de la Misericordia marcó uno de los momentos decisivos de la jornada y los patriotas se dirigieron hacia la Puerta del Conde, donde fue proclamada la independencia.
La Presidencia de la República sitúa el primer izamiento de la bandera en ese momento y señala que la enseña ondeó por primera vez ese 27 de febrero de 1844.
La historiografía también conserva testimonios que permiten seguir la presencia de la enseña en los primeros días de la República. Entre ellos figura una comunicación del cónsul francés en Santo Domingo, Saint-Denys, fechada el 6 de marzo de 1844 y conservada en las publicaciones del Archivo General de la Nación.
En ella describe el nuevo pabellón con los colores azul y rojo atravesados por una cruz blanca.
Ese documento constituye uno de los primeros testimonios contemporáneos sobre la bandera recién adoptada.
De enseña independentista a símbolo nacional
La bandera pasó pronto de ser un emblema del movimiento independentista a formar parte de la organización del nuevo Estado.
El 6 de noviembre de 1844 fue promulgada en San Cristóbal la primera Constitución dominicana. La Presidencia de la República señala que en ese texto quedó adoptada la Bandera Nacional como símbolo de la Patria, con los cuarteles alternados.
Con el tiempo, la enseña adquirió la configuración que hoy identifica al país: cuatro cuarteles alternados, dos azules y dos rojos, separados por una cruz blanca, con el Escudo Nacional en el centro.
La Constitución vigente establece que la bandera está compuesta por los colores azul ultramar y rojo bermellón, en cuarteles alternados, separados por una cruz blanca y con el Escudo Nacional en el centro.
La simbología oficial atribuye al rojo la sangre derramada por los patriotas en las batallas por la independencia; al azul, el cielo que cubre la patria, la protección de Dios y los ideales de progreso de los dominicanos; y al blanco, la paz y la unión entre todos los dominicanos.
Una historia también femenina
La historia de la bandera dominicana suele asociarse con los nombres de Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella. Pero la documentación y la historiografía también permiten recuperar la participación de mujeres como Concepción Bona, María de Jesús Piña, María Trinidad Sánchez e Isabel Sosa.
Ese aporte no se limitó necesariamente a la confección de los pabellones. La investigación histórica de Roberto Cassá recoge una participación femenina más amplia durante los días previos y posteriores a la independencia, desde la preparación de municiones hasta las redes de apoyo a los revolucionarios. También menciona diferentes tradiciones sobre las mujeres relacionadas con la elaboración de banderas.
La imagen de las mujeres cosiendo la primera bandera, por tanto, forma parte de una historia mayor: la de una sociedad en la que ellas también participaron en la preparación de la ruptura política que condujo al nacimiento de la República.
La propia Presidencia ha reconocido públicamente a estas mujeres y ha destacado su trabajo en la confección de los lienzos que representan la soberanía nacional.
182 años después
En 2026, 182 años después de la proclamación de la independencia, la bandera sigue ocupando un lugar central en la vida dominicana.
Está presente en las escuelas, las instituciones públicas, los hogares y las ceremonias patrióticas. Pero, además de sus colores y de su escudo, conserva la memoria de quienes participaron en su creación y en el proceso político que condujo a la independencia.
Entre esas figuras están las mujeres cuyos nombres aparecen en las fuentes históricas y oficiales: Concepción Bona, María de Jesús Piña, María Trinidad Sánchez e Isabel Sosa.
Recordarlas permite ampliar la mirada sobre la independencia dominicana y reconocer que la construcción de sus símbolos nacionales fue también una tarea en la que participaron mujeres.
La bandera no fue solo el resultado de una idea política. Fue también el producto del trabajo de quienes hicieron posible que esa idea tomara forma y pudiera convertirse en la enseña de una República recién nacida.
Y 182 años después, continúa ondeando como uno de los principales símbolos de la historia, la soberanía y la identidad dominicanas.
Fuentes consultadas: Presidencia de la República Dominicana, Símbolos patrios; Archivo General de la Nación; Academia Dominicana de la Historia; referencias historiográficas de Vetilio Alfau Durán publicadas en Listín Diario.La bandera dominicana: 182 años de historia, sangre, libertad y manos de mujeres
Concepción Bona, María de Jesús Piña, María Trinidad Sánchez e Isabel Sosa destacan entre las mujeres vinculadas a los primeros pabellones dominicanos
Por Ana Celia Castillo
SANTO DOMINGO, República Dominicana.– La bandera dominicana nació como parte del proyecto independentista encabezado por Juan Pablo Duarte y, antes de convertirse en uno de los principales símbolos de la República, pasó por las manos de varias mujeres vinculadas a la causa patriótica.
La historia oficial reconoce entre ellas a Concepción Bona, María de Jesús Piña, María Trinidad Sánchez e Isabel Sosa, cuyos nombres están asociados a la confección de la primera bandera nacional que acompañó el nacimiento de la República Dominicana.
La Presidencia de la República señala que Juan Pablo Duarte concibió el diseño original y que varias mujeres participaron en su confección.
En 2026 se cumplen 182 años de la proclamación de la independencia, pero la historia de la enseña nacional comenzó seis años antes, cuando La Trinitaria definió los símbolos de la nación que sus integrantes aspiraban a crear.
Un símbolo concebido por Duarte
La bandera fue ideada por Juan Pablo Duarte y quedó vinculada desde el inicio al juramento de los trinitarios del 16 de julio de 1838, que contemplaba un pabellón tricolor, con cuadros encarnados y azules atravesados por una cruz blanca.
La Presidencia de la República atribuye a Duarte la concepción del diseño original y señala que el 16 de julio de 1838 obtuvo la aprobación de los trinitarios para su confección. Según la misma fuente, Duarte colocó una franja azul en la parte superior, otra roja en la inferior y la cruz blanca en el centro.
Pero convertir aquella idea en un objeto que pudiera ondear en las calles requería también el trabajo de quienes confeccionaran el pabellón.
Y ahí aparecen las mujeres.
La Presidencia dominicana señala que la primera bandera fue confeccionada por varias mujeres, entre ellas Concepción Bona, María Trinidad Sánchez, María de Jesús Piña e Isabel Sosa.
Concepción Bona y María de Jesús Piña
Entre los nombres más estrechamente vinculados a la primera bandera figura el de Concepción Bona, nacida en Santo Domingo en 1824.
Una investigación de Manuel A. Machado Báez, publicada en la revista Clío de la Academia Dominicana de la Historia, recoge la tradición según la cual la primera bandera izada en la Puerta del Conde fue bordada por Bona y señala que su prima María de Jesús Piña la acompañó en esa tarea. El estudio se apoya, a su vez, en testimonios historiográficos anteriores.
La atribución a Bona, por tanto, forma parte de una tradición historiográfica ampliamente difundida, pero la historia de la primera bandera no debe reducirse a un solo nombre.
La propia documentación oficial dominicana reconoce la participación de varias mujeres en su confección.
Ese matiz resulta importante porque permite comprender que la independencia fue un proceso colectivo y que la creación de sus símbolos también involucró a mujeres.
María Trinidad Sánchez, más allá de la bandera
María Trinidad Sánchez ocupa un lugar particular en esta historia.
Su nombre está asociado no solo a la confección de la primera bandera, sino también a la lucha por la independencia. Las fuentes oficiales la incluyen entre las mujeres que participaron en la elaboración de la enseña nacional.
Su trayectoria, sin embargo, desborda ese episodio. Sánchez estuvo vinculada a la causa independentista y se convirtió en una de las figuras femeninas más recordadas de aquel proceso.
El 28 de febrero de 1845, la ciudad de Santo Domingo fue escenario de uno de los episodios más dolorosos de los primeros años de la República.
En el cementerio de la ciudad fueron ejecutados, por disposición de la Comisión Militar de la Plaza, la patriota María Trinidad Sánchez, figura destacada de la lucha por la Independencia, junto a José del Carmen Figuereo, Andrés Sánchez —sobrino de María Trinidad y hermano de Francisco del Rosario Sánchez— y Nicolás de Bari.
La fecha del fusilamiento ha sido objeto de una discrepancia historiográfica, pues durante años distintas fuentes la situaron el 27 de febrero. Sin embargo, el Archivo General de la Nación reproduce una investigación que señala que el acta de defunción conservada en la Catedral de Santo Domingo permite establecer el 28 de febrero de 1845 como fecha del fusilamiento.
La referencia a esta ejecución también aparece en un texto de Vetilio Alfau Durán publicado en Listín Diario el 24 de junio de 1969, citado posteriormente por estudios históricos.
En ese texto se señala que María Trinidad Sánchez, José del Carmen Figuereo, Andrés Sánchez y Nicolás de Bari fueron ajusticiados el 28 de febrero de 1845 en el cementerio de la ciudad de Santo Domingo, en virtud de una sentencia dictada por la Comisión Militar de esta Plaza.
Aquella sentencia no solo cobró la vida de cuatro dominicanos, sino que dejó una profunda herida en la memoria nacional. Con el paso de los años, el sacrificio de María Trinidad Sánchez y de sus compañeros ha permanecido como símbolo de valentía, patriotismo y entrega a los ideales de libertad que marcaron los primeros años de la República.
La noche de la independencia
El 27 de febrero de 1844, el movimiento independentista pasó de la conspiración a la acción. El trabucazo de Ramón Matías Mella en la Puerta de la Misericordia marcó uno de los momentos decisivos de la jornada y los patriotas se dirigieron hacia la Puerta del Conde, donde fue proclamada la independencia.
La Presidencia de la República sitúa el primer izamiento de la bandera en ese momento y señala que la enseña ondeó por primera vez ese 27 de febrero de 1844.
La historiografía también conserva testimonios que permiten seguir la presencia de la enseña en los primeros días de la República. Entre ellos figura una comunicación del cónsul francés en Santo Domingo, Saint-Denys, fechada el 6 de marzo de 1844 y conservada en las publicaciones del Archivo General de la Nación. En ella describe el nuevo pabellón con los colores azul y rojo atravesados por una cruz blanca.
Ese documento constituye uno de los primeros testimonios contemporáneos sobre la bandera recién adoptada.
De enseña independentista a símbolo nacional
La bandera pasó pronto de ser un emblema del movimiento independentista a formar parte de la organización del nuevo Estado.
El 6 de noviembre de 1844 fue promulgada en San Cristóbal la primera Constitución dominicana. La Presidencia de la República señala que en ese texto quedó adoptada la Bandera Nacional como símbolo de la Patria, con los cuarteles alternados.
Con el tiempo, la enseña adquirió la configuración que hoy identifica al país: cuatro cuarteles alternados, dos azules y dos rojos, separados por una cruz blanca, con el Escudo Nacional en el centro.
La Constitución vigente establece que la bandera está compuesta por los colores azul ultramar y rojo bermellón, en cuarteles alternados, separados por una cruz blanca y con el Escudo Nacional en el centro.
La simbología oficial atribuye al rojo la sangre derramada por los patriotas en las batallas por la independencia; al azul, el cielo que cubre la patria, la protección de Dios y los ideales de progreso de los dominicanos; y al blanco, la paz y la unión entre todos los dominicanos.
Una historia también femenina
La historia de la bandera dominicana suele asociarse con los nombres de Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella. Pero la documentación y la historiografía también permiten recuperar la participación de mujeres como Concepción Bona, María de Jesús Piña, María Trinidad Sánchez e Isabel Sosa.
Ese aporte no se limitó necesariamente a la confección de los pabellones. La investigación histórica de Roberto Cassá recoge una participación femenina más amplia durante los días previos y posteriores a la independencia, desde la preparación de municiones hasta las redes de apoyo a los revolucionarios. También menciona diferentes tradiciones sobre las mujeres relacionadas con la elaboración de banderas.
La imagen de las mujeres cosiendo la primera bandera, por tanto, forma parte de una historia mayor: la de una sociedad en la que ellas también participaron en la preparación de la ruptura política que condujo al nacimiento de la República.
La propia Presidencia ha reconocido públicamente a estas mujeres y ha destacado su trabajo en la confección de los lienzos que representan la soberanía nacional.
182 años después
En 2026, 182 años después de la proclamación de la independencia, la bandera sigue ocupando un lugar central en la vida dominicana.
Está presente en las escuelas, las instituciones públicas, los hogares y las ceremonias patrióticas. Pero, además de sus colores y de su escudo, conserva la memoria de quienes participaron en su creación y en el proceso político que condujo a la independencia.
Entre esas figuras están las mujeres cuyos nombres aparecen en las fuentes históricas y oficiales: Concepción Bona, María de Jesús Piña, María Trinidad Sánchez e Isabel Sosa.
Recordarlas permite ampliar la mirada sobre la independencia dominicana y reconocer que la construcción de sus símbolos nacionales fue también una tarea en la que participaron mujeres.
La bandera no fue solo el resultado de una idea política. Fue también el producto del trabajo de quienes hicieron posible que esa idea tomara forma y pudiera convertirse en la enseña de una República recién nacida.
Y 182 años después, continúa ondeando como uno de los principales símbolos de la historia, la soberanía y la identidad dominicanas.
Fuentes consultadas: Presidencia de la República Dominicana, Símbolos patrios; Archivo General de la Nación; Academia Dominicana de la Historia; referencias historiográficas de Vetilio Alfau Durán publicadas en Listín Diario.