La economía mundial enfrenta una nueva etapa de fragilidad tras el estallido de la guerra en Oriente Medio. Se proyecta que el crecimiento global se desacelere al 3,1 % en 2026 y al 3,2 % en 2027, mientras que la inflación aumentará moderadamente en 2026 antes de retomar su descenso en 2027. El impacto será más fuerte en los mercados emergentes y economías en desarrollo.
El panorama económico global, que ya venía debilitado por barreras comerciales y alta incertidumbre en el último año, se ve ahora presionado por el conflicto geopolítico. Aunque las previsiones asumen que la guerra será limitada en duración y alcance, los riesgos a la baja predominan.
Entre las principales amenazas se encuentran una posible prolongación o expansión del conflicto, el aumento de la fragmentación geopolítica, nuevas tensiones comerciales y una revisión a la baja de las expectativas de productividad relacionadas con la inteligencia artificial. Estos factores podrían frenar aún más el crecimiento y generar inestabilidad en los mercados financieros. Además, el elevado endeudamiento público y la pérdida de credibilidad institucional incrementan la vulnerabilidad económica global.
No obstante, existen factores que podrían mejorar las perspectivas, como un avance más rápido en la productividad impulsada por la inteligencia artificial o una reducción sostenida de las tensiones comerciales.
Expertos destacan la importancia de fortalecer la cooperación internacional, mantener políticas económicas creíbles y mejorar la capacidad de adaptación frente a un entorno cada vez más incierto. Asimismo, el aumento del gasto en defensa —derivado de las tensiones geopolíticas— podría impulsar la actividad económica a corto plazo, aunque también conlleva riesgos como mayor inflación, presión fiscal y reducción del gasto social.
El análisis también advierte que los conflictos armados generan efectos económicos profundos y duraderos, que persisten mucho después de finalizadas las hostilidades.
Las proyecciones se basan en datos disponibles hasta el 1 de abril de 2026, por lo que podrían no reflejar completamente la evolución más reciente de la economía global.