La reconocida actriz mexicana Érika Buenfil, con más de seis décadas de trayectoria y una popularidad que traspasa generaciones —especialmente en redes sociales como TikTok, donde acumula más de 18 millones de seguidores—, abrió su corazón en una reciente entrevista sobre una experiencia sentimental que la marcó profundamente.
Durante su participación en el programa El minuto que cambió mi destino, conducido por Gustavo Adolfo Infante, Buenfil habló sin rodeos sobre una relación amorosa que tuvo con un hombre considerablemente más joven. Según reveló, el vínculo no solo terminó de manera abrupta, sino que también dejó al descubierto un trasfondo manipulador.
Sin mencionar el nombre del involucrado, la actriz explicó que fue víctima de lo que se conoce como love bombing, una técnica de manipulación emocional que consiste en mostrar afecto excesivo para ganar confianza y control. “Fue una descarga de cariño, de atención, de coqueteo… hacía mucho que no sentía eso”, relató. Sin embargo, con el tiempo, comenzó a notar señales preocupantes.
El entusiasmo inicial dio paso a una actitud calculadora por parte del joven, quien intentó involucrarse directamente en la carrera profesional de Buenfil, incluso proponiéndose como su representante. “Empezaron a aparecer compromisos laborales que yo no había acordado”, recordó. Fue entonces cuando ella decidió confrontarlo.
La respuesta que recibió fue contundente: “Yo siempre lo vi como un negocio”. Esa frase bastó para que la actriz pusiera fin a la relación de inmediato.
A pesar del daño emocional, Buenfil optó por no revelar públicamente la identidad de su expareja, asegurando que no desea afectar su carrera profesional. No obstante, calificó su comportamiento como el de alguien “engreído, narcisista” y sin escrúpulos.
La actriz también contó que su hijo, Nicolás, fue quien la apoyó durante ese difícil momento. Al enterarse de la situación, su reacción fue breve pero contundente: “Qué hijo de pu**”, le dijo a su madre al escuchar el relato.
Aunque la experiencia fue dolorosa, Buenfil la comparte con franqueza, dejando claro que incluso personas con experiencia y fortaleza emocional pueden ser víctimas de manipulaciones disfrazadas de amor.