El Papa ha recibido este jueves a los miembros de la Oficina para la Iglesia universal y el diálogo de la Archidiócesis de Colonia, a quienes ha animado a continuar su labor de apoyo a comunidades cristianas en contextos de guerra, violencia y pobreza. Durante el encuentro, el Pontífice subrayó que muchas de las personas beneficiarias dependen directamente de esta ayuda “para su supervivencia” y destacó la importancia de mantener este compromiso solidario a lo largo del tiempo.
En su intervención, el Papa hizo un llamamiento especial a sostener la presencia cristiana en Oriente Medio, señalando que su testimonio “es hoy más necesario que nunca”. Asimismo, valoró el papel de la Archidiócesis de Colonia, que mantiene proyectos de asistencia en más de cien países, especialmente en regiones afectadas por crisis como hambrunas, inundaciones y conflictos armados.
El Pontífice destacó que este trabajo contribuye a hacer visible la dimensión universal de la Iglesia, promoviendo la solidaridad, fortaleciendo la unidad y dando testimonio de la paz en un mundo marcado por la división y el sufrimiento.
Antes de concluir, León XIV reflexionó sobre el papel de la Iglesia como signo de unidad y esperanza, subrayando la importancia del diálogo como herramienta para fortalecer la comunión y abrir caminos de entendimiento. Según afirmó, la Iglesia está llamada a llegar a todos los pueblos no imponiéndose, sino dando testimonio de la verdad desde la caridad.