
Una investigación de NBC News ha sacado a la luz décadas de denuncias de abuso sexual dentro de las Asambleas de Dios. Según el reportaje, casi 200 ministros, empleados y voluntarios fueron acusados de abusar de más de 475 personas, en su mayoría niños. En numerosos casos, los acusados fueron reincorporados al ministerio, lo que permitió que los abusos continuaran y dejó profundas secuelas entre las víctimas.
El sistema de gobierno de las Asambleas de Dios en los Estados Unidos, definido como una “fellowship cooperativa voluntaria”, otorga amplia autonomía a cada iglesia local. Mientras el Consejo General establece credenciales y estándares para pastores, solo el líder principal requiere acreditación nacional, dejando a otros líderes y voluntarios con acceso a menores sin supervisión directa, un vacío que ha sido señalado como un factor que facilitó los abusos.
Asambleas de Dios: desafíos frente al abuso infantil
La investigación de NBC News documenta cómo procedimientos históricos de restauración permitieron que ministros acusados de abuso sexual regresaran a la iglesia tras un periodo de alejamiento y consejería cristiana. Casos emblemáticos como los de Allen Lehmann y Timothy Scarr muestran cómo estas prácticas de restauración facilitaron la continuación de abusos durante años, afectando gravemente a las víctimas.
Ministros actuales y antiguos, como Trevor Walker y Anthony Scoma, han hecho llamados a una reforma profunda y el arrepentiminto denominacional, criticando la lentitud y la falta de responsabilidad frente a estos casos. Aunque la denominación afirma que los ministros credenciales son sometidos a verificación de antecedentes y que se prioriza la seguridad infantil, el vacío en la supervisión de otros líderes ha sido motivo de alarma y críticas.
El impacto en la comunidad cristiana es significativo. Sobrevivientes, feligreses y ministros se han pronunciado con indignación y dolor, señalando que las Asambleas de Dios priorizaron proteger su reputación y evitar litigios antes que a las víctimas. La exposición de estos hechos por NBC News muestra que la negligencia institucional ha dejado a muchos niños vulnerables durante décadas de abusos.
Hoy, la denominación enfrenta un llamado urgente a implementar políticas estrictas de seguridad infantil, garantizar la supervisión de todos los líderes y rendir cuentas de manera efectiva. Para los creyentes protestantes, la situación recuerda que la autoridad espiritual debe ejercerse con responsabilidad y que proteger a los más vulnerables es un mandato bíblico que no puede ser ignorado.