Cuba presentará este 27 y 28 de octubre ante la Asamblea General de las Naciones Unidas una nueva resolución que exige el fin del embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, en medio de una profunda crisis económica y energética que afecta a la isla.
La votación será la número 34 que La Habana promueve ante el organismo internacional y estará marcada por las denuncias del Gobierno cubano sobre supuestas presiones de Washington a varios Estados miembros para influir en el resultado.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció que Estados Unidos ha ejercido «presiones extremas e inéditas» para modificar los votos de los países participantes en el debate.
La resolución, titulada Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba, recibe desde 1992 el respaldo de la mayoría de los países miembros de la ONU. Sin embargo, las decisiones de la Asamblea General sobre este asunto no son vinculantes para los Estados.
Según un informe oficial que La Habana presentará durante el debate, el embargo provocó pérdidas económicas estimadas en 8,056 millones de dólares entre marzo de 2025 y febrero de 2026, la cifra más alta registrada en un año. Las pérdidas acumuladas durante más de seis décadas superarían los 178,700 millones de dólares, de acuerdo con el Gobierno cubano.
La situación se ha agravado por las restricciones a los suministros de petróleo impuestas por Washington desde enero, que han contribuido a profundizar la escasez de combustible, los prolongados apagones y las dificultades para garantizar servicios básicos, como el suministro de agua potable.
El embargo estadounidense entró formalmente en vigor el 3 de febrero de 1962, mediante una orden ejecutiva firmada por el entonces presidente John F. Kennedy. Mientras La Habana considera que constituye un bloqueo que busca aislar y asfixiar económicamente al país, Washington lo define jurídicamente como un embargo comercial y financiero.
Las tensiones entre ambos gobiernos también se mantienen pese a que en marzo pasado reconocieron que sostenían contactos de alto nivel, sin que hasta el momento se hayan anunciado resultados concretos.
Cuba atraviesa una crisis económica desde hace más de seis años, marcada por problemas estructurales internos y factores externos, entre ellos el endurecimiento de las sanciones estadounidenses y las dificultades de sus políticas económicas y monetarias.