BANGKOK, Tailandia.- La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, especialmente su prolongación en el tiempo, podría generar riesgos de provocar una crisis en la seguridad alimentaria.
“El conflicto plantea riesgos adicionales para la seguridad económica y alimentaria mundial”, agregó Máximo Torero, economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
La preocupación se centra en las interrupciones en las exportaciones de petróleo, gas y fertilizantes, las cuales ya han provocado fuertes aumentos de precios.
Según la visión de Torero, la prolongación de la guerra en Medio Oriente podría reducir la producción y distribución de alimentos, lo que tendría un impacto en el aumento de los precios y afectaría a los países de bajos ingresos.
«No queremos ser alarmistas, sino realistas, y eso significa entender que estamos ante desafíos enormes», dijo.
Existe preocupación por el cierre del estrecho de Ormuz por parte del régimen de Irán y por el bloqueo implementado por Estados Unidos, ya que a través de este corredor de 38 kilómetros se transporta el 30 por ciento del comercio mundial y el 20 por ciento del petróleo.
Según el economista jefe de la FAO: “Una menor producción agrícola podría desencadenar efectos en cadena en los productos alimenticios básicos, donde la escasez de granos impulsa aún más la inflación de los precios de los alimentos y agrava el hambre en países de bajos ingresos dependientes de las importaciones”.
Las repercusiones de la guerra han tenido efectos en América Latina.