La muerte de la cantante y portadora de tradición Enerolisa Núñez, reconocida como la “reina de la salve”, ha generado múltiples reacciones de pesar en el ámbito artístico y cultural dominicano, donde se le recuerda como uno de los símbolos más importantes del folclore nacional.
El músico y director Amaury Sánchez expresó de forma breve su dolor por la partida de la artista: “¡Una gran pena, paz a su alma!”.
Mientras que Kinito Méndez, quien trabajó junto a Núñez en la fusión de salve y merengue A palo limpio, manifestó que recibió la noticia durante una gira por Europa. “Un ícono de la cultura popular dominicana. Paz a sus restos y nuestra solidaridad con todos sus familiares”, escribió.
Desde el ámbito institucional, el Ministerio de Cultura destacó que durante más de cinco décadas Enerolisa sostuvo un canto heredado de sus ancestros, convirtiéndolo en memoria viva, fe y enseñanza para su comunidad y el país. La definió como una voz mayor de la salve afrodominicana y figura fundamental del patrimonio cultural inmaterial.
Medios y gestores culturales también resaltaron su legado. La emisora Radiobizarrofm recordó que, a sus 74 años, luchó hasta el final por mantener viva la tradición, mientras que el productor Jblack evocó las presentaciones que organizó con la artista en Nueva York en 2017, calificándolas como momentos históricos para la comunidad dominicana en esa ciudad.
De su lado, la Fundación Teatro Popular Danzante la describió como “la voz más alta de la salve” y guardiana de saberes ancestrales, resaltando su papel como creadora de comunidad y heredera directa de una tradición transmitida por generaciones en Villa Mella. La entidad también envió condolencias a sus familiares, músicos y tocadoras de panderos que la acompañaron en los escenarios y en su enramada.
Enerolisa Núñez lideró por décadas el grupo Enerolisa y La Salve de Mata Los Indios, con el que llevó los cantos y rezos tradicionales a escenarios nacionales e internacionales sin desprenderse de sus raíces comunitarias.
Su partida ha sido asumida por el sector cultural como la de una de las principales portadoras de la identidad afrodominicana, cuyo legado —coinciden artistas e instituciones— permanecerá en cada toque de salve y en la memoria colectiva del país.