A un año del colapso del techo en la discoteca Jet Set, ocurrido el 8 de abril de 2025, la sociedad dominicana sigue enfrentando las secuelas de una tragedia que dejó 236 fallecidos y decenas de heridos. Lejos de disiparse, el dolor colectivo permanece, acompañado de un creciente sentimiento de indignación ante lo que muchos consideran una falta de respuestas claras por parte de las autoridades.
Ciudadanos, familiares de las víctimas y diversos sectores coinciden en que el suceso marcó un punto de inflexión en el país. No solo por la magnitud de la pérdida humana, sino también por las interrogantes que aún persisten en torno a las responsabilidades del caso, las cuales, según denuncian, no han sido esclarecidas de manera satisfactoria.
Durante las horas y días posteriores al desplome, más de 5,000 personas participaron en las labores de rescate. Equipos de emergencia, personal sanitario, rescatistas y voluntarios trabajaron de forma ininterrumpida entre los escombros, apoyados por tecnología especializada y una compleja logística. Aquella respuesta fue vista como una muestra de coordinación y capacidad ante una emergencia de gran escala.
Sin embargo, doce meses después, el foco ha cambiado del rescate a la exigencia de justicia. Para muchos dominicanos, el duelo sigue abierto y la herida no ha comenzado a sanar. La demanda principal continúa siendo el establecimiento de responsabilidades y la implementación de medidas que garanticen que un hecho similar no vuelva a repetirse.
El 8 de abril se ha convertido en una fecha de memoria y reflexión nacional, evocando una de las tragedias más profundas en la historia reciente del país y renovando el llamado a que no quede impune.