Madrid, España. Al menos 64 personas murieron y otras 80 resultaron heridas este miércoles tras la colisión de dos trenes de alta velocidad cerca de la estación de Urda, en la provincia de Toledo, España. De los lesionados, 50 se encuentran en estado grave, mientras los equipos de emergencia continúan las labores de rescate ante la posibilidad de que haya más víctimas.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, advirtió que la cifra de fallecidos podría aumentar, debido a que todavía hay personas atrapadas entre los restos de los vagones siniestrados.
El accidente ocurrió cuando un tren AVE de Renfe colisionó con un convoy de la compañía Iryo que, según fuentes del servicio de emergencias 112 citadas en los reportes, se encontraba detenido en la vía. El impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones, dos del tren Iryo y uno del AVE, que cayeron por un terraplén. En ambos trenes viajaban más de 540 personas.
Tras el siniestro, se desplegó un amplio operativo de emergencia con ambulancias, helicópteros y equipos especializados para trasladar a los heridos a distintos centros hospitalarios y localizar a posibles víctimas. Además, un equipo canino fue enviado a la zona para colaborar en las labores de búsqueda entre los restos de los vagones.
Las fuerzas de seguridad establecieron restricciones de acceso al lugar del accidente para facilitar el trabajo de los rescatistas. Los vehículos de voluntarios, periodistas y familiares fueron dirigidos a un área situada a más de un kilómetro del siniestro, con el objetivo de mantener despejadas las vías de acceso.
En tanto, fuentes del Gobierno español señalaron un posible error humano como una de las hipótesis del accidente, aunque las causas deberán establecerse mediante una investigación oficial. La colisión también obligó a suspender la circulación ferroviaria entre Madrid y Andalucía.
Como parte de las medidas de asistencia, fueron habilitados centros de atención para los familiares de las víctimas en la estación de Atocha, en Madrid, y en Sevilla. Debido a la gravedad del suceso, el Gobierno español y varios partidos políticos suspendieron las actividades que tenían previstas para este miércoles.