Santo Domingo, RD.-. Miles de kilómetros separan a Ariana de su padre, un hondureño de 49 años que viajó a Rusia atraído por una supuesta oferta laboral y terminó desaparecido en medio de la guerra. Meses después, nadie sabe con certeza si está vivo o muerto.
Cómo empezó todo
Todo comenzó cuando el administrador de empresas perdió su empleo en mayo de 2026. Desesperado, subió su currículum a plataformas de empleo. Allí lo contactaron con una propuesta tentadora: un trabajo administrativo en Rusia. Le dijeron que su viaje sería por una «invitación cultural a un museo».
El 4 de julio emprendió camino hacia Moscú. Al llegar, la realidad fue muy distinta: le quitaron el pasaporte, lo obligaron a firmar papeles que no entendía y lo llevaron a una base militar. Había caído en una trampa de reclutamiento.
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En julio llamó aterrorizado: se había lesionado gravemente las rodillas cayendo de un camión militar. Le faltaba comida, no recibía atención médica y no tenía forma de escapar. «No me van a dejar salir. Me van a golpear. Llevo una semana sin comer porque no puedo levantarme de la cama», le dijo a su hija. Su última comunicación directa fue el 18 de agosto. Desde entonces, el silencio y la confusión han sido terribles: unos dicen que sigue vivo, otros que murió en combate. La familia vive una pesadilla sin respuestas.
No es un caso único
Este caso ha encendido las alarmas sobre una red de reclutamiento que engaña a ciudadanos latinoamericanos con falsas promesas de empleo para enviarlos al frente de batalla. Ya son decenas las familias de Honduras, El Salvador, República Dominicana y otros países de la región que viven la misma incertidumbre. «Yo solo quiero saber si mi padre está bien o si ya no está con nosotros. Por favor, denme la verdad», suplica su hija.