Santo Domingo.-El endeudamiento ha provocado que en los últimos nueve años, la República Dominicana haya tenido que destinar la mayor parida del presupuesto al pago de intereses por la deuda pública, que de US$34,102.7 millones en 2016 aumentó a US$76.248.6 millones en 2025 y una proyección de que cierre en 2026 en alrededor de US$86,797.9 millones.
Esa situación ha impedido que la nación disponga de mayores recursos para inversión en desarrollo.
El panorama es tan alarmante, que en 2016 el país destinó RD$97,740.3 millones al pago de intereses de la deuda, equivalentes al 2.8% del PIB y en 2025 había incrementado a RD$310,597.7 millones, 3.9% del Producto Bruto Interno (PIB).
Un análisis del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), detalla en una publicación en sus redes sociales, como han ido creciendo las diferentes partidas presupuestarias.
Desta que de 2016 a 2025, el gasto en educación se mantuvo alrededor del 3.9% del PIB, pasando de RD$134,276.5 a RD$305,867.2 millones.
Le siguió el gasto en protección social, que aumentó de RD$58,196.6 millones, equivalente al 1.7% del PIB, a RD$166,099.8 millones y 2.1%.
En tanto que salud pasó de RD$55,617.1 millones y 1.6% del PIB a RD$146,424.0
millones y 1.9%.
“Como resultado del aumento del pago de intereses a lo largo del período, en 2025 este se convirtió en la mayor partida del gasto público, representando el 20.4% del gasto total ejecutado, por encima de educación, con 20.1%. Le siguieron protección social, con 10.9%; salud, con 9.6%; y energia y combustible, con 7.3%”, destaca el CREES.
El CREES manifestó como dato preocupante, que esa tendencia continuaría de acuerdo con el presupuesto inicial de 2026, donde el pago de intereses alcanzaría RD$362,550.0 millones, equivalente al 22.3% del gasto total, seguido por educación con 20.2%, protección social con 11.8% y salud con 10.4%.
El Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles reflexiona que el creciente peso de los intereses, ocurre en un contexto de déficits fiscales persistentes, que requieren nuevas emisiones de deuda para cubrir las necesidades de financiamiento del Gobierno.
“A esto se suma un escenario internacional de mayores rendimientos de los bonos soberanos, que implica mayores costos de financiamiento. Esta combinación aumenta el costo de emitir y refinanciar deuda, presionando el gasto en intereses y reduciendo el espacio presupuestario disponible para otros usos”, manifestó.